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Artículo: El despido de personal

Por: Alejandro Fernández del Castillo F.

Mucho se habla de conformar un equipo de trabajo que nos ayude a lograr las metas y objetivos de la empresa. También hay muchos cursos y libros sobre técnicas de reclutamiento y selección de personal, sin embargo es mínima la información sobre cómo despedir a un empleado. Jack Welch en su libro WINNING, Ganar, Ed. Javier Vergara, 2005, dedica un capítulo al respecto, me permito compartir con ustedes algunas ideas. Partamos de que, al despedir a un colaborador, hay dos personas que pasan una mala noche; el jefe la noche anterior y el empleado la noche siguiente al despido.

Primero entendamos que las razones para despedir a algún trabajador pueden ser por motivos de la empresa, el jefe o por causa de la persona.

La empresa despide por reducción de personal o por cambio de tecnología que algunos empleados no conocen y no quieren o no pueden aprender.

Las causas imputables al trabajador se pueden agrupar en: 

  1. Falta de integridad. robo, mentiras, engaños, faltas a la ética o violación a las normas legales o de la empresa y otras similares. Como dicen “por patear el pesebre”.
  2. Fallas en el rendimiento esperado de la persona en su puesto, no desquita el sueldo.
  3. Atentar contra la autoridad del jefe. Ésta la agrego yo porque conozco muchos casos en México al respecto. Recordemos que el poder es uno de los principales motivadores de la sociedad mexicana de acuerdo con McClelland.

Los problemas de reducción de personal son los más fáciles de manejar ya que la gente está enterada de que eso pasa de manera general. Mientras la crisis sea más grande, mejor, eso ayuda a que la decisión sea menos cuestionada. Sin embargo, recordemos las manifestaciones en las puertas de las empresas por recortes de personal, que vemos en la TV.

En los casos de falta de integridad las acciones deberán ser inmediatas y que el resto de los trabajadores se enteren y tengan perfectamente claro, que hay acciones o situaciones intolerables, que son motivo de despido inmediato. Como en los deportes: expulsión por rudeza innecesaria.

En el despido de personal los tres errores más comunes son:

  1. Moverse demasiado aprisa. Esta reacción en ocasiones va acompañada de violencia, y agresión de ambas partes. Tanto del jefe desesperado por lograr los resultados, como el colaborador que se siente despedido de una forma injusta. Con frecuencia se trata de un chivo expiatorio.
  2. No ser lo suficientemente sinceros y claros. Lo de siempre, un problema de comunicación pobre. Con frecuencia se habla con indirectas, con mensajes ocultos y al final el comentario “es que era obvio, se lo hice notar varias veces con muchas indirectas”.
  3. Tomarse demasiado tiempo. Alargar el tiempo de la ejecución y todos saben que las faltas cometidas, los resultados de ese colaborador justifican su despido, sin embargo, el jefe no actúa y por lo anterior, la persona se desmotiva, se confunde, hace acciones desesperadas para salvarse y termina en un desgaste innecesario en el equipo de trabajo. Además cuál es el mensaje al resto de os trabajadores. “Ya ves, no pasa nada”.
  4. Agrego, a lo que plantea Jack Welch. Otro error muy común es buscar que alguien haga el trabajo desagradable, esto es, ponerlo a disposición del área de Recursos Humanos y que sean ellos los que enfrenten la situación. En un despido por resultados pobres, con frecuencia también hay algo a la cuenta del jefe. Por ejemplo: deficiente comunicación de los estándares de calidad, de desempeño, falta de coaching, formación, motivación.

Los despidos al fin y al cabo son una tarea difícil. A nadie le gusta tener que despedir a un empleado, lo que buscamos es que cada uno tenga éxito en su trabajo y así lograr el éxito del equipo. Las despedidas son amargas, difíciles.

Las tres reglas que propone Jack Welch para un despido sano son:

  1. Nada de sorpresas. Con una supervisión cercana que hace notar los éxitos y los fracasos, si cumple o no, el empleado está consciente de que no las tiene todas consigo y que su despido es explicable y que se lo merece.
  2. Respeto a la persona. Duro con el problema y suave con la persona, así aceptará la situación de una manera menos negativa y tal vez sea menos embarazosa.  El empleado no ha hecho un buen trabajo, es cierto, pero, su obligación como jefe es asegurarse de que no se sienta como un apestado.
  3. Justo en el acuerdo, también de mi cosecha. Con frecuencia, más de uno trata de hacer leña del árbol caído y regatear lo que el trabajador tiene derecho. También hay empleados que quieren aprovecharse de la situación y sacar más dinero del que corresponde. Ser justo significa ni un peso de más ni un peso de menos.

La triste realidad es que los despidos son parte de los negocios, son parte del puesto, están incluidos en el sueldo. Al manejarlos de la forma adecuada nunca serán miel sobre hojuelas pero pueden ser menos desagradables para los involucrados jefe y colaborador.

Cuando llega la mala hora de despedir a una persona hay que hacerlo en el momento correcto, con respeto y con justicia. Trata a los demás como quieras ser tratado.

Enero 2007


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