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Artículo: Cambio Personal

Manuel Rodríguez Salazar
Educación Trascendente # 297,
Agosto 21, 2005

OBSTÁCULOS PARA EL CAMBIO PERSONAL

Esta semana conduje el taller “Habilidades del Gran Vendedor”, en el que expuse por primera vez el “scorecard” del vendedor (las estrategias puntuales que cumplen los vendedores super exitosos).  Las aprendí de Randy Zales, un maestro y vendedor fuera de serie.  Sin embargo, el énfasis del  seminario estuvo centrado en mi convencimiento de que para ser un gran vendedor (o, para el caso, gran líder, gran gerente o gran padre) se requiere, primero, de cambiar nuestra mente; de cambiarnos por “dentro”, pues cuando crecemos como seres humanos “hay mucho más que se da por añadidura”.  En otras palabras, si no domamos al Goliath en nosotros – al inconsciente – es muy poco probable que los cambios que se deben realizar para, en el caso, llegar a ser un gran vendedor,  se  realicen.

Cada vez que voy a conducir un taller o dar una plática, aunque lo haya hecho cien o más veces antes, vuelvo a revisar, a pulir, a incorporar lo último que he aprendido, de manera que lo que hice hace un mes hoy lo hago mejor.  Corroboro, nuevamente,  que entre uno  más hace más puede...  como ocurre con los vinos – tintos – , entre más añejos mejor... siempre y cuando se haya cuidado el procedimiento (o se haya continuado aprendiendo). 

Por esta razón, en este taller, mucho más consciente del desafío que representa cambiarnos a nosotros mismos, insistí hasta el extremo en ese hecho y en las causas científicas por las que es tan difícil cambiarnos, aunque tengamos la mejor intención.  Asimismo, analicé específicamente y en  detalle cómo vencer ese enorme obstáculo que, “desafortunadamente”, nadie más que uno  mismo puede poner en práctica.

La pregunta que empiezo a “rumiar” es ¿por qué algunos sí cambian y otros, por más que se les explique cómo hacerlo, no lo hacen?

Las reflexiones iniciales caen en los territorios de:

  1. Actitudes, porque la actitud es todo, porque las actitudes disparan nuestros comportamientos, porque la actitud evidencia la “casta” y el verdadero tamaño de las personas. 
  2. Decisiones poderosas, porque cuando se toma una decisión verdaderamente poderosa se está dispuesto a pagar el precio que sea necesario para cumplirla y porque después de una decisión responsable – hecha con integridad – no hay alternativa ni lugar para excusas o pretextos...  porque la palabra es  sagrada.
  3. Hartazgo, porque cuando se rebasa el nivel aceptable de tolerancia (que es distinto para cada persona – y algunas son tan resignadas que tienen un límite infinito), cuando se ha llegado a la desesperación, cuando se está “contra la pared”, pueden crearse las condiciones para una decisión poderosa, disparada con  frases como:  ¡hasta aquí!, ¡se acabó!, ¡ya no soporto más!  Por eso los caminos rápidos para cambiar surge de decisiones poderosas.
  4. Zona de confort, porque aunque prácticamente todos deseamos ciertas situaciones, disfrutar objetos materiales, darnos determinados gustos o materializar algunas expectativas, en la mayor parte de casos, en el fondo, no estamos verdaderamente dispuestos a realizar los esfuerzos indispensables, pues significan abandonar nuestra comodidad, no obstante que el placer que genera esa “comodidad” pueda ser, a la larga, muy doloroso en el sentido amplio de la palabra.  
  5. Coraje / Valor, porque cambiar, las más de las veces, requiere de un corazón fuerte, ingrediente del coraje, del valor, del  carácter sólido que es cada vez más raro encontrar en los individuos. 
  6. Voluntad férrea, porque, sin ella, nada trascendente se logra. 
  7. Disciplina, porque disciplina es libertad.  ¿Por qué disciplina es libertad me inquiría una ejecutiva cuando lo mencioné en una  plática reciente?  Porque ser disciplinado – hacer lo que sé que debo  hacer – permite lograr lo que quiero.  En cambio, no tener disciplina me impide llegar a lo que deseo, a lo que puedo llegar a                             ser.                                                      |

 

Ayer sábado comentaba  a mi esposa que estaba analizando por qué algunas personas cambian y otras no.  En el momento en que concluyo esta nota, 24 horas después de haberla empezado,  encontré:

  1. Que el filósofo Colin Wilson derivó del principio de limitación de Kierkegard (también filósofo) que ¡¡¡la felicidad humana depende de la autodisciplina!!! Este hallazgo, por sí solo, me ha parecido grandioso.
  2. Fichte (otro gran filósofo) dijo: “ser libre no es nada, en cambio lograr tu liberación por ti mismo es como estar en el cielo”.  Sería un pecado analizar esta frase.
  3. Hace más de 30 años aprendí (y lo repito frecuentemente) que uno  tiene el poder para sentirse como uno quiere todos los días de su vida.  Hace un rato, estando en el concierto de la sala Netzahualcóyotl,   me empecé a preguntar ¿quién me controla?, ¿quién hace que yo haga lo que hago?

Me parece  que vale la pena reflexionar sobre esta últimas preguntas.  ¡¡¡ FELIZ SEMANA !!!


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